Programas de diciembre (40 y 41)

Vaya, vaya, vaya… ¡Cómo son las vaciones de Navidad y los síndromes pre- y postvacacionales! Son tan duros que nos han hecho olvidarnos del blog, igual que se nos olvidó comprar a tiempo el regalo del amigo invisible en el trabajo…

En fin, que aquí retomamos las entradas del blog con los resúmenes mensuales de los programas. ¡Y mira que esta vez era fácil porque en diciembre tan solo grabamos dos episodios!
Sea como sea, aquí están. Esperamos que los disfrutarais en su día, y si no, pues ya podéis leer rápidamente de qué van.

Programa 40. Surtido de noticias científicas peculiares

El Programa 40 está dedicado básicamente a explicar unas cuantas noticias de actualidad (o no) científica que llaman la atención por el tema de estudio o por las propias conclusiones. Vamos, las típicas noticias que solemos comentar.
Esta vez hablamos de una nueva teoría neurológica acerca del origen del orgasmo, de la importancia de las cagadas de pájaros para minimizar el calentamiento global y de cómo se puede ser friki y científico al mismo tiempo (¿o esto es siempre así?) y diseñar un laberinto del Pac-Man para estudiar el movimiento de microorganismos. Cada una de las noticias las cuenta uno de nosotros, incluso Laura, que ha vuelto de su mini temporada sabática.
Y además de las noticias, todavía tenemos tiempo para incluir un “quesito” informativo sobre nutrición y unas notas breves sobre un mito. La información sobre nutrición la traen, como siempre, los alumnos del Grado de Nutrición y Dietética de la Universidad de Alicante, y hoy trata sobre las chucherías y zumos para los niños. El mito hace referencia a aquello que salía en películas de fastidiar el funcionamiento de un coche echando azúcar al depósito de gasolina, que quizás no sea tan efectivo.

Programa 41. Divagaciones científico-navideñas

En el programa de hoy nos acompañan dos amigos divagadores y divulgadores científicos: Javi Guardiola (@guardiolajavi) y Jesús Martínez (@mrmelee_jesus), habituales colaboradores en las Divagaciones para Normales que hacemos en el programa de vez en cuando. Esta vez, a las puertas de la Navidad, nos vamos a un centro comercial para hablar (un poco) de la ciencia de algunas cuestiones relacionadas con estas fechas y comentarlas (mucho más) desde un punto de vista bastante absurdo.
Hablamos en primer lugar de las frutas confitadas o escarchadas y de otros típicos dulces navideños. ¿Por qué se usa tanto azúcar? ¿Estos dulces tienen fecha de caducidad? ¿Es cierto que van a hacer una película de un fósil de un mosquito encontrado en una fruta confitada?
Y el segundo tema del que hablamos es que, justo antes de las campanadas de este año, habrá que añadir un segundo a nuestros relojes. ¿Por qué se añade este segundo? ¿Dónde está el desfase? ¿Habrá que añadir una campanada o un cuarto? ¿Se producirá un vacío espacio temporal? ¿Qué pasará con los sistemas informáticos sincronizados con un reloj atómico?

 

Peluqueros contra el cambio climático

En el Programa 25 contamos un par de noticias sobre opciones o ideas un tanto peregrinas para combatir el cambio climático. Todas basadas en estudios científicos, claro. Una de esas opciones la explicamos en la entrada anterior y la otra es la que traemos ahora y que sí, está relacionada con los peluqueros

Unos investigadores de la Business School de la Universidad de Southampton que dicen que, como los peluqueros están en contacto diario con muchas personas diferentes, pueden ayudar a cambiar sus hábitos en relación, por ejemplo, al consumo de agua y energía. El estudio se basa en un análisis de la huella de carbono producida en diferentes actividades rutinarias sobre el cuidado de nuestro cabello. Por lo que se ve, esta huella es relativamente alta, especialmente debido al uso de agua caliente.

Según los investigadores, la idea es que, con recomendaciones de estos profesionales acerca de las necesidades reales en el cuidado de nuestro cabello, se podría minimizar el consumo de energía y conseguir un gran ahorro. No se trata de que los peluqueros se conviertan en asesores climáticos de la noche a la mañana, pero es un ejemplo de que algunas profesiones relacionadas con nuestros hábitos diarios pueden contribuir a algún cambio en nuestra conducta que reduzca nuestro impacto negativo sobre el planeta.

Para que las recomendaciones fuesen adecuadas, eso sí, sería necesaria cierta formación de los peluqueros al respecto, por lo que los investigadores sugieren incluso la creación de un tipo de certificado de peluquerías o peluqueros sostenibles. Sea como sea, algunas recomendaciones que se pueden extraer de su estudio podrían ser:

  • no te laves el pelo siempre que te duches; te puedes saltar un lavado de vez en cuando
  • reduce el tiempo de la ducha con el uso de un acondicionador que no precise aclarado
  • deja que el pelo se te seque de forma natural

Ciencia y consejos para un mundo mejor. ¡Qué más se puede pedir en un programa de difulgación científica!

Fuente: http://www.esrc.ac.uk/news-events-and-publications/news/news-items/cut-back-on-the-shampoo-research-shows-that-less-is-more-when-it-comes-to-hair-condition-bills-and-the-planet/

Océanos más reflectantes contra el cambio climático

El cambio climático debido al calentamiento global es ya un hecho aceptado por la mayoría de la comunidad científica. Las investigaciones para conocer su origen, sus causas y las posibles maneras de mitigarlo son muchas y con enfoques muy diferentes. Tanto, que hay ideas al respecto que son muy originales pero también bastante peregrinas.

Un ejemplo es este artículo científico que comentamos en el programa 25 en el que unos científicos del Institute for Climate and Atmospheric Science, School of Earth and Environment de la Universidad de Leeds, en el Reino Unido, dicen que las estelas de los barcos podrían contribuir a evitar el calentamiento global. ¿Por qué? Pues porque las burbujas y el blanco de las estelas aumentaría la cantidad de radiación solar reflejada por la superficie de los océanos, lo que se llama el efecto albedo, y por tanto se calentarían menos los océanos y, en consecuencia, el planeta.

Pero claro, ¿cómo se puede conseguir esto? La idea es hacer que las burbujas de las estelas permanezcan más tiempo en la superficie del océano. Si de normal desaparecen en unos minutos después de pasar un gran barco (entre cinco y diez minutos), la intención sería conseguir que las burbujas se mantuviesen en la superficie durante 10 días (!) y así incrementar ese efecto albedo.
Según los investigadores, se conseguiría que la temperatura de la superficie terrestre bajase en 0.5ºC en un futuro “cercano”, en el 2069. Este descenso en la temperatura tendría, además, otros efectos positivos según afirman los científicos, como la formación de más hielo en el Ártico y el aumento de las precipitaciones en la zona.

El problema reside en que, para poder conseguir este efecto, haría falta que los barcos vertiesen pequeñas cantidades de surfactantes para mantener las burbujas “vivas” más tiempo. Los surfactantes o tensioactivos son sustancias que reducen la tensión superficial del agua y favorecen la interacción aire-agua y, por tanto, la formación de burbujas. Pero evidentemente surge la duda de si es peor el remedio que la enfermedad, porque además de una contaminación del océano (aunque mínima), estos surfactantes evitan la difusión del CO2 en el agua y limitarían la capacidad del océano como sumidero de este gas. En resumen, que el CO2 se acumularía en la atmósfera y aumentaría el efecto invernadero. Vamos, que lo que se gana por un sitio se perdería por otro.

Es más, el efecto de un surfactante se ve reducido por la presencia de sales en el agua (igual que ocurre con la efectividad de un jabón en aguas duras), con lo que los investigadores afirman que sería necesario hacer pruebas in situ y comprobar la eficacia de estos surfactantes y sus posibles efectos contrario.

En fin, que como idea es bastante original, pero aún queda trabajo por hacer. Lo que parece claro es que aquí en nuestra tierra ya teníamos hace tiempo a visionarios de este tipo, como José Luis Perales, que aplaudía la decisión de aquella chica para “dibujar estelas en el mar”…

Fuente: http://www.sciencemag.org/news/2016/01/could-bright-foamy-wakes-ocean-ships-combat-global-warming

“Antioxidante” para el mármol

Uno de los problemas en las grandes ciudades es la contaminación, y no solo por los problemas ambientales y de salud, sino porque puede crear otros inconvenientes indirectamente.
Debido al tráfico aparecen en la atmósfera los óxidos de nitrógeno y de azufre que, en contacto con la humedad del ambiente pueden reaccionar para dar lugar a los ácidos correspondientes, nítrico y sulfúrico. Sus concentraciones no son muy elevadas, claro está, pero poco a poco pueden ir produciendo daños en edificios o estatuas construidos a base piedra caliza, es decir, rocas de carbonato cálcico.
Es lo que se conoce como lluvia ácida, y el daño se produce porque estos ácidos son capaces de reaccionar con el carbonato y dañarlo. ¿A quién no le ha caído en casa unas gotas de vino o de zumo de naranja en el terrazo y se ha quedado la mancha? Pues la reacción es la misma.

Pues bien, parece que unos científicos italianos han encontrado la forma de proteger el mármol, formado por piedra caliza, de su corrosión. Se trataría por tanto de un posible método de conservación de edificaciones u obras de arte antiguas. Ah, antes de continuar, esta noticia la contamos en el Programa 23; y este es el artículo correspondiente.

Oxalato amónico

Estos investigadores de la Universidad de Cagliari empezaron a trabajar hace unos años tratando superficialmente mármol con oxalato amónico, de modo que se creaba una capa microscopica de oxalato cálcico sobre la superficie. Esta sustancia, al ser insoluble en ácidos podía resistir la lluvia ácida. Y por cierto, ese oxalato es el mismo que constituye los cálculos renales. El problema en este caso era que el grado de penetración del oxalato cálcico era demasiado pequeño, al tiempo que la película creada no presentaba una cristalinidad ni unas propiedades adecuadas, con lo que la protección no era duradera.

Oxamato

Al ver que la vía era buena, los científicos se dedicaron a modificar el oxalato. El siguiente paso fue usar oxamato amónico, que se podría considerar como una modificación del oxalato.
Con el oxamato, la calidad de los recubrimientos mejoró, sobre todo cuando emplearon alcoholes para disolverlo, aunque la calidad de los recubrimientos tampoco era óptima. Continuaron por tanto trabajando en su investigación y parece que al final han dado con la solución: el fenil oxamato.

Fenil (bis) oxamato

Este compuesto forma una capa de fenioxamato cálcico extremadamente cristalina (de hecho en el paper aparecen unos cristales aciculares realmente bonitos) que, según las pruebas realizadas en el Monumental Cemetery of Bonaria in Cagliari, en Cerdeña, funcionan bastante bien.

Ya veremos si resulta tan prometedor como parece y sirve para proteger el amplio patrimonio que tenemos por aquí.
De momento, lancemos un homenaje al mármol…

Dime con quién andas te diré si te perderás

Empezamos con un topicazo. Se dice que los hombres tienen mejor sentido de la orientación que las mujeres y al parecer existen numerosos estudios que investigan esta diferencia entre sexos. Uno de ellos es el que comentamos en el Programa 24, en el que han comprobado que la estrategia que emplean los hombres es más eficaz.

Unos investigadores, neurocientíficos, de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, hicieron un experimento con 18 hombres y 18 mujeres en el que, mediante unas gafas 3D, los participantes tenían que resolver unas pruebas de orientación en un laberinto. Eran pruebas cortas, de 30 segundos, en las que se sometían a retos de orientación, como encontrar algo desde distintos puntos de partida. Mientras se realizaban las pruebas, los investigadores registraban la actividad cerebral.

Muestra del laberinto virtual de los experimentos

Al parecer, los hombres llegaban antes al destino y completaron más número de pruebas que las mujeres. Los científicos observaron una actividad diferente. Por ejemplo, en los hombres, además de haber más conectividad entre áreas relacionadas con la navegación, en general usaban más el hipocampo, mientras que las mujeres usaban más el córtex pre y orbitofrontal. Y se ve que esto implica serias diferencias: el hipocampo se relaciona más con la idea de los puntos cardinales y esas zonas del córtex se relacionan más con la toma de decisiones.
Según los investigadores, esto indicaba que los hombres se guían más por una noción general del espacio (por esos puntos cardinales) y siguen una estrategia “centrada en el mundo”, según sus palabras. Por otro lado, las mujeres se guiarían más en base a puntos concretos del espacio, a marcas, lo que definen como una estrategia “centrada en sí mismas”.

El estudio lo completaron con otro más reciente en el que administraban testosterona a mujeres para ver si tenía efectos en esa estrategia de orientación, al tiempo que comparaban el comportamiento con un grupo control sin testosterona. El experimento mostró que, a pesar de que las mujeres que recibieron la hormona utilizaron más el hipocampo (como los hombres en el estudio anterior), no mejoraron mucho en los resultados de orientación.
En resumen, los investigadores concluyen que la orientación tiene que ver más con estrategias aprendidas que con hormonas. Una explicación sería que los primeros homínidos seguían comportamientos bien diferentes y eran los hombres los que salían a cazar y tenían que orientarse en un terreno abierto. Las mujeres, por el contrario, se quedaban en la casa o donde fuese y no desarrollaron estas estrategias.

Como añaden los propios científicos: “los hombres podemos encontrar rápidamente nuestra casa pero las mujeres son las que encuentran las cosas dentro de casa”.

Fuente: http://www.huffingtonpost.com/entry/men-women-navigation-study_us_5665b14ce4b08e945ff01357