Océanos más reflectantes contra el cambio climático

El cambio climático debido al calentamiento global es ya un hecho aceptado por la mayoría de la comunidad científica. Las investigaciones para conocer su origen, sus causas y las posibles maneras de mitigarlo son muchas y con enfoques muy diferentes. Tanto, que hay ideas al respecto que son muy originales pero también bastante peregrinas.

Un ejemplo es este artículo científico que comentamos en el programa 25 en el que unos científicos del Institute for Climate and Atmospheric Science, School of Earth and Environment de la Universidad de Leeds, en el Reino Unido, dicen que las estelas de los barcos podrían contribuir a evitar el calentamiento global. ¿Por qué? Pues porque las burbujas y el blanco de las estelas aumentaría la cantidad de radiación solar reflejada por la superficie de los océanos, lo que se llama el efecto albedo, y por tanto se calentarían menos los océanos y, en consecuencia, el planeta.

Pero claro, ¿cómo se puede conseguir esto? La idea es hacer que las burbujas de las estelas permanezcan más tiempo en la superficie del océano. Si de normal desaparecen en unos minutos después de pasar un gran barco (entre cinco y diez minutos), la intención sería conseguir que las burbujas se mantuviesen en la superficie durante 10 días (!) y así incrementar ese efecto albedo.
Según los investigadores, se conseguiría que la temperatura de la superficie terrestre bajase en 0.5ºC en un futuro “cercano”, en el 2069. Este descenso en la temperatura tendría, además, otros efectos positivos según afirman los científicos, como la formación de más hielo en el Ártico y el aumento de las precipitaciones en la zona.

El problema reside en que, para poder conseguir este efecto, haría falta que los barcos vertiesen pequeñas cantidades de surfactantes para mantener las burbujas “vivas” más tiempo. Los surfactantes o tensioactivos son sustancias que reducen la tensión superficial del agua y favorecen la interacción aire-agua y, por tanto, la formación de burbujas. Pero evidentemente surge la duda de si es peor el remedio que la enfermedad, porque además de una contaminación del océano (aunque mínima), estos surfactantes evitan la difusión del CO2 en el agua y limitarían la capacidad del océano como sumidero de este gas. En resumen, que el CO2 se acumularía en la atmósfera y aumentaría el efecto invernadero. Vamos, que lo que se gana por un sitio se perdería por otro.

Es más, el efecto de un surfactante se ve reducido por la presencia de sales en el agua (igual que ocurre con la efectividad de un jabón en aguas duras), con lo que los investigadores afirman que sería necesario hacer pruebas in situ y comprobar la eficacia de estos surfactantes y sus posibles efectos contrario.

En fin, que como idea es bastante original, pero aún queda trabajo por hacer. Lo que parece claro es que aquí en nuestra tierra ya teníamos hace tiempo a visionarios de este tipo, como José Luis Perales, que aplaudía la decisión de aquella chica para “dibujar estelas en el mar”…

Fuente: http://www.sciencemag.org/news/2016/01/could-bright-foamy-wakes-ocean-ships-combat-global-warming

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