“Antioxidante” para el mármol

Uno de los problemas en las grandes ciudades es la contaminación, y no solo por los problemas ambientales y de salud, sino porque puede crear otros inconvenientes indirectamente.
Debido al tráfico aparecen en la atmósfera los óxidos de nitrógeno y de azufre que, en contacto con la humedad del ambiente pueden reaccionar para dar lugar a los ácidos correspondientes, nítrico y sulfúrico. Sus concentraciones no son muy elevadas, claro está, pero poco a poco pueden ir produciendo daños en edificios o estatuas construidos a base piedra caliza, es decir, rocas de carbonato cálcico.
Es lo que se conoce como lluvia ácida, y el daño se produce porque estos ácidos son capaces de reaccionar con el carbonato y dañarlo. ¿A quién no le ha caído en casa unas gotas de vino o de zumo de naranja en el terrazo y se ha quedado la mancha? Pues la reacción es la misma.

Pues bien, parece que unos científicos italianos han encontrado la forma de proteger el mármol, formado por piedra caliza, de su corrosión. Se trataría por tanto de un posible método de conservación de edificaciones u obras de arte antiguas. Ah, antes de continuar, esta noticia la contamos en el Programa 23; y este es el artículo correspondiente.

Oxalato amónico

Estos investigadores de la Universidad de Cagliari empezaron a trabajar hace unos años tratando superficialmente mármol con oxalato amónico, de modo que se creaba una capa microscopica de oxalato cálcico sobre la superficie. Esta sustancia, al ser insoluble en ácidos podía resistir la lluvia ácida. Y por cierto, ese oxalato es el mismo que constituye los cálculos renales. El problema en este caso era que el grado de penetración del oxalato cálcico era demasiado pequeño, al tiempo que la película creada no presentaba una cristalinidad ni unas propiedades adecuadas, con lo que la protección no era duradera.

Oxamato

Al ver que la vía era buena, los científicos se dedicaron a modificar el oxalato. El siguiente paso fue usar oxamato amónico, que se podría considerar como una modificación del oxalato.
Con el oxamato, la calidad de los recubrimientos mejoró, sobre todo cuando emplearon alcoholes para disolverlo, aunque la calidad de los recubrimientos tampoco era óptima. Continuaron por tanto trabajando en su investigación y parece que al final han dado con la solución: el fenil oxamato.

Fenil (bis) oxamato

Este compuesto forma una capa de fenioxamato cálcico extremadamente cristalina (de hecho en el paper aparecen unos cristales aciculares realmente bonitos) que, según las pruebas realizadas en el Monumental Cemetery of Bonaria in Cagliari, en Cerdeña, funcionan bastante bien.

Ya veremos si resulta tan prometedor como parece y sirve para proteger el amplio patrimonio que tenemos por aquí.
De momento, lancemos un homenaje al mármol…

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